Un reinicio innecesario, villanos con motivaciones de caricatura y un can más carismático que el Hombre de Acero.
ARTÍCULO LIBRE.- La nueva película de Superman llega con la pretensión de reinventar al icónico héroe para una nueva generación, pero termina siendo un desfile de ocurrencias que confirman que no todo reinicio es necesario. Desde su inicio, la cinta deja claro que estamos ante el Superman más débil, humanizado hasta el absurdo, incapaz de inspirar respeto o siquiera transmitir la grandeza que se espera del último hijo de Krypton.
El villano central, Lex Luthor, podría haber sido el contrapeso perfecto… si tan solo sus razones para odiar a Superman fueran mínimamente convincentes. Aquí, sus motivaciones se reducen a vagas referencias sobre el peligro de confiar en un extraterrestre, sin una línea argumental sólida que justifique su obsesión. Peor aún, en un alarde de “originalidad”, se saca de la manga un plan para crear a un villano idéntico al propio Superman (guiño, guiño), como si la película no pudiera sostener su propio conflicto sin recurrir a clones descafeinados.
La historia, por momentos, parece escrita sobre la marcha: llena de sinsentidos y conveniencias que insultan la inteligencia del espectador. Por ejemplo, Lois Lane pasa de periodista a piloto de tecnología alienígena en menos de cinco minutos, porque aparentemente manejar un vehículo de un metahumano es tan fácil como encender un auto cualquiera. El humor forzado, que asoma cada tres escenas, nunca deja que la narrativa adquiera el mínimo peso dramático, por más que la trama lo intente.
Y aunque se nota el esfuerzo por “humanizar” al protagonista, al final lo único que consiguen es volverlo un héroe sin presencia, sin fuerza real y sin la épica que definía al personaje. En este panorama tan tibio, resulta irónico que lo más rescatable sea Kripto, el perrito digital que, a pesar de verse en ocasiones como un video mal renderizado por IA, logra robarse la atención y ser más útil que el mismísimo Superman.
Esta película entretiene si no le pides mucho, pero de ahí a que funcione como la piedra angular de una nueva trilogía… ni al caso. Una propuesta genérica, intrascendente y tan blanda que incluso su perro brilla más que su héroe. Le damos 6 de 10 puntos gracias a Kripto.
