ARTÍCULO LIBRE.- El próximo 5 de marzo llegará a los cines de México. Hoppers: Operación Castor y Walt Disney Studios México nos invitó a verla antes del estreno. A continuación mi reseña.

Voy a empezar diciendo algo muy claro: Hoppers: Operación Castor no es “otra peli animada más”. Es de esas historias que entras pensando que vas a pasar un rato ligero… y sales con el corazón apretadito y muchas cosas dando vueltas en la cabeza.

La historia sigue a Mabel, una chica obsesionada (en el buen sentido) con los animales, que decide usar una nueva tecnología para trasladar su conciencia a un castor robótico y así poder hablar directamente con ellos. Sí, suena loco. Y lo es. Pero justo ahí está lo divertido. Lo que comienza como una aventura curiosa se transforma en algo mucho más grande cuando descubre que el hogar de estos animales está en peligro por culpa de los humanos. Y ahí es donde la película deja de ser solo divertida para volverse necesaria.

Porque entre chistes, persecuciones y personajes entrañables como el optimista Rey George, la historia te recuerda algo incómodo pero real: estamos destruyendo el hogar de los animales. No es metáfora. No es exageración. Es una realidad que la película aborda con sensibilidad, pero sin sermones pesados. Te hace sentir, y eso vale muchísimo.

Detrás del proyecto están Daniel Chong en la dirección y Nicole Paradis Grindle en la producción, y se nota el cuidado en cada detalle. El elenco en inglés es una locura de talento: Meryl Streep, Jon Hamm, Dave Franco, Kathy Najimy y Bobby Moynihan, entre muchos más, aportan humor, emoción y muchísima personalidad a sus personajes.

Y ojo: el doblaje latino está buenísimo. Sofía Niño de Rivera sorprende como Dianita, un tiburón temido pero increíblemente dulce, y Alberto Guerra le da un toque perfecto al alcalde Jerry. Como ya es costumbre, el doblaje hecho en México demuestra que tenemos talento de sobra.

Además, la música suma muchísimo. “Save The Day”, interpretada por SZA, tiene ese tono esperanzador que se te queda dando vueltas después de salir del cine, junto con la música original de Mark Mothersbaugh.

Al final, Hoppers: Operación Castor te hace reír, sí. Pero también te invita a reflexionar. Te recuerda que este planeta no es solo nuestro. Y que respetar el hogar de los animales no debería ser una opción, sino una responsabilidad.

Es una película emotiva, divertida y con mensaje. De esas que disfrutas como niña… pero entiendes como adulta.

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