La icónica vinícola bajacaliforniana festejó su evento más importante de vendimia con un día lleno de alegría, sabores y cultura, en la antesala de su centenario.

ARTÍCULO LIBRE. — La vinícola L.A. Cetto volvió a teñir de alegría y tradición el corazón del Valle de Guadalupe con la edición número 97 de su emblemática “Fiesta de Colores”, el evento más esperado de la temporada de vendimia y uno de los referentes culturales y enoturísticos más importantes de México.

La jornada inició con una misa de acción de gracias y la tradicional bendición de la cosecha, en la que productores, trabajadores y visitantes se unieron para celebrar el fruto de un año de trabajo en la tierra.

Entre risas y música, el concurso de pisado de uvas se robó miradas y aplausos, evocando las raíces más antiguas de la vitivinicultura. A lo largo del día, los asistentes disfrutaron de platillos gourmet, degustaciones de productos regionales y, por supuesto, de la amplia gama de vinos L.A. Cetto, que hoy presume más de mil medallas a nivel nacional e internacional.

La noche alcanzó su punto más alto con la presentación del cantautor Reyli Barba, quien deleitó al público con un recorrido por sus éxitos, creando un ambiente íntimo y festivo a la vez. El cielo se iluminó con un espectáculo de fuegos artificiales que puso el broche de oro a una celebración que combina la excelencia vinícola con la calidez bajacaliforniana.

Con casi un siglo de historia, L.A. Cetto se ha consolidado como la casa vitivinícola insignia de Baja California y un embajador del vino mexicano en el mundo. De cara a su centenario, la empresa ya anticipa que prepara una conmemoración “a la altura de su legado” y que promete sorprender a propios y extraños en 2028.

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