ARTÍCULO LIBRE.- La exitosa y divertida puesta en escena Toc Toc bajó el telón en Tijuana, marcando el cierre de su serie de presentaciones en Baja California, donde también conquistó al público de Mexicali y Ensenada. Con funciones llenas y carcajadas constantes, la comedia confirmó por qué sigue siendo una de las obras más queridas por el público mexicano.

Basada en el texto del dramaturgo francés Laurent Baffie, Toc Toc presenta a seis pacientes que coinciden en la sala de espera de un reconocido psiquiatra especializado en Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Sin embargo, la ausencia del médico obliga a los personajes a iniciar una especie de terapia grupal improvisada, donde sus manías, miedos y obsesiones chocan… y también conectan.

Armando Hernández roba escena

Uno de los grandes protagonistas de la noche fue Armando Hernández, quien interpreta a Kamilo, un hombre con aritmomanía, un subtipo de TOC caracterizado por la necesidad irresistible de contar objetos, pasos o realizar cálculos mentales.

Con una energía desbordante y una precisión cómica impecable, Hernández lleva la batuta de la sesión improvisada, convirtiéndose en una especie de líder entre los seis personajes. Sus intervenciones generan algunos de los momentos más hilarantes de la obra, demostrando su dominio del timing y la comedia física.

Lolita Cortés y Dariana Romo brillan en escena

La presencia de Lolita Cortés también fue uno de los puntos más aplaudidos. Su personaje padece TOC de comprobación, un trastorno donde la ansiedad por posibles peligros —como incendios, robos o errores— impulsa a verificar obsesivamente puertas, electrodomésticos o documentos. Cortés logra equilibrar la intensidad del padecimiento con momentos de humor fino que conectan de inmediato con el público.

Por su parte, la joven Dariana Romo sorprende con un destacado trabajo en comedia. Su personaje vive con TOC de repetición, una compulsión que la lleva a repetir acciones o palabras para aliviar la ansiedad provocada por pensamientos intrusivos. Con frescura y naturalidad, Romo aporta dinamismo y ternura a la trama.

Dos horas de carcajadas… y conciencia

Durante casi dos horas, Toc Toc arranca risas constantes, pero también invita a la reflexión. La obra logra que el público comprenda, desde el humor, cómo los distintos tipos de TOC pueden limitar y angustiar profundamente a quienes los padecen.

Lejos de burlarse, la puesta en escena humaniza a sus personajes y muestra que, detrás de cada manía, existe una persona que lucha por encontrar equilibrio en su vida cotidiana.

Con este exitoso cierre en Tijuana, Toc Toc reafirma su lugar como una comedia inteligente que combina entretenimiento y sensibilidad, dejando claro que reír también puede ser una forma de entender y empatizar.

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