Supergirl: Un reinicio vistoso pero sin despegar por completo

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Supergirl llega a los cines como la nueva apuesta del universo de DC, entregando grandes dosis de acción y carisma, pero tropezando en sus apartados técnicos y en la audacia de su guion.

ARTÍCULO LIBRE.- El renovado Universo DC (DCU) sigue construyendo sus cimientos en la gran pantalla. Tras las altas expectativas sembradas en los últimos meses, llega a las salas de cine el esperado estreno de Supergirl. Bajo la dirección de Craig Gillespie, esta producción de Warner Bros. Pictures y DC Studios se presenta con una propuesta ambiciosa: una aventura espacial que busca desmarcarse de las fórmulas tradicionales de los superhéroes al mostrarnos a una Kara Zor-El mucho más dura, cínica y terrenal de lo habitual.

Con una inversión neta de 175 millones de dólares en producción, la película carga sobre sus hombros la enorme responsabilidad de consolidar esta nueva era cinematográfica. Sin embargo, tras los créditos finales, el sabor de boca es agridulce: aunque el esfuerzo por entregar algo digno es innegable, la cinta se queda a medias y nos termina quedando a deber.

Las flaquezas: Un guion plano y un CGI que nos devuelve a la Tierra

El principal talón de Aquiles de Supergirl reside en su libreto. A pesar de intentar impregnar una atmósfera de road movie cósmica y tintes de antiheroína, el guion termina apostando por lo seguro. La estructura avanza por caminos predecibles y no propone nada nuevo ni arriesgado dentro de un género que ya acusa cierto cansancio en el público. La falta de giros argumentales potentes hace que la travesía de la protagonista se sienta, por momentos, como una sucesión de eventos justificados por la inercia del manual del héroe.

A esto se le suma un apartado visual sumamente irregular. Para una producción que maneja un presupuesto de tal magnitud, el CGI (efectos por computadora) flaquea de manera evidente en el segundo acto. Los paisajes alienígenas carecen en varias secuencias de la profundidad necesaria, y ciertas interacciones digitales rompen la inmersión del espectador. En una era donde el público exige la máxima calidad visual, estos tropiezos técnicos le restan impacto a la majestuosidad del cosmos que pretendían construir.

Lo mejor: Actuaciones sólidas y batallas de primer nivel

Afortunadamente, el filme encuentra su salvación en el factor humano y la acción pura. Milly Alcock demuestra que la elección de su reparto fue un acierto total; su interpretación de Kara Zor-El está llena de fuerza, logrando transmitir el trauma de haber visto morir a su planeta sin perder esa chispa de rebeldía que el personaje requiere. El elenco secundario la acompaña con solidez: Matthias Schoenaerts cumple con creces como el despiadado villano Krem, mientras que la joven Eve Ridley (como Ruthye) y los experimentados David Krumholtz y Emily Beecham (como los padres de Kara) aportan la textura dramática necesaria a la trama.

El otro gran pilar de la película son sus escenas de batalla. Craig Gillespie logra coreografías dinámicas, brutales y visualmente estimulantes. Cuando los personajes se van a las manos, la dirección se vuelve precisa y la adrenalina se contagia. Son secuencias sumamente bien logradas que justifican la entrada al cine y mantienen el ritmo a flote.

El salvavidas de la galaxia: Un Lobo que se roba el show

Si hay un elemento que logra sacudir la planicie del guion en los momentos clave, ese es Jason Momoa encarnando a Lobo. Su introducción como el irreverente cazarrecompensas alienígena es, sin lugar a dudas, de lo mejor de la cinta. Cada vez que la trama amenaza con estancarse o ponerse demasiado melodramática, el personaje aparece para inyectar una dosis de carisma, humor negro y frescura que levanta la película de inmediato. Momoa se divierte en el papel, y esa energía se convierte en el verdadero motor de entretenimiento en la segunda mitad del metraje.

Veredicto final: Un paso firme, pero temeroso

Supergirl no es un tropiezo, pero tampoco el golpe de autoridad que el nuevo universo de DC necesitaba con urgencia. Es una obra entretenida gracias a sus combates, un reparto impecable liderado por Alcock y un magnético Jason Momoa. No obstante, sus carencias en los efectos especiales y el temor a arriesgar con una narrativa más compleja impiden que la Chica de Acero vuele tan alto como sus capacidades se lo permitían. Una moneda al aire que cumple a secas con el espectáculo, pero que deja la tarea pendiente de cara al futuro de la franquicia.

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