Una nueva entrega que no aspira a la gloria, pero sí al entretenimiento palomero
ARTÍCULO LIBRE.- Este jueves 9 de octubre, llegó a salas (oficialmente se reporta su estreno general el 10 de octubre en EE. UU.) la película TRON: Ares, una apuesta moderada dentro del universo Tron que, más que revolucionar, busca divertir sin mayores pretensiones.

TRON: Ares es una cinta de ciencia ficción con tintes de acción y aventura, dirigida por Joachim Rønning, con guion de Jesse Wigutow. La propuesta gira en torno a Ares (interpretado por Jared Leto), un programa muy sofisticado que es trasladado desde el mundo digital al mundo real para ejecutar una misión peligrosa: es el primer contacto directo de la humanidad con seres de inteligencia artificial. En la exploración de esta premisa conviven elementos de persecución, dilemas éticos sobre identidad, y una tensión entre lo programado y lo emocional.

El elenco incluye además a Greta Lee como Eve Kim, Evan Peters como Julian Dillinger (la mente detrás del proyecto Ares), Jodie Turner-Smith, Gillian Anderson, Cameron Monaghan y Jeff Bridges, retomando su rol icónico de Kevin Flynn. Un detalle llamativo: la banda sonora corre a cargo de Nine Inch Nails (Trent Reznor y Atticus Ross), con 24 temas que prescinden de orquestas tradicionales y apuestan por un sonido más “industrial, sintético y atmosférico”. El sencillo promocional “As Alive as You Need Me to Be” fue lanzado el 17 de julio de 2025.

En cuanto a la producción, el rodaje arrancó en enero de 2024 en Vancouver (la huelga en Hollywood retrasó los planes) y concluyó ese mismo año. El presupuesto ronda los 180 millones de dólares. La duración aproximada es de 119 minutos.

¿Fortalezas y debilidades?
- Visual y sonoro llamativo: uno de los puntos más elogiados es el diseño estético de la película, la dirección de arte, los efectos visuales y el ambiente sonoro. Aunque no sea algo excepcionalmente innovador, se percibe con gusto y cuidado, y funciona bien para quienes disfrutan del espectáculo cinematográfico digital.
- Una mirada humana al “monstruo digital”: irónicamente, Jared Leto aporta un toque visceral, emocional y a veces humano al rol de Ares, el ente de IA. Algunos críticos han visto su actuación como un ancla emocional en medio de un relato tecnológico, un recurso que le da cierto balance al relato.
- Historia sencilla y convencional: el guion ha sido criticado por caer en fórmulas repetidas del género (IA que se humaniza, dilema creador-creación, traiciones), con una trama que no arriesga demasiado ni profundiza demasiado. Algunos comentaristas la consideran visualmente atractiva pero con poco sustento narrativo.
- Personajes secundarios poco desarrollados: ciertos personajes femeninos u otros roles de soporte han sido considerados “vacíos” o no tan aprovechados como podrían haber sido.
- No es “premiable” ni ambiciosa moralmente: no espere un drama profundo que trascienda al gran público o se convierta en un referente del cine filosófico de ciencia ficción; más bien es una cinta de entretenimiento con dientes de IA.

En resumen: TRON: Ares no es una obra maestra ni pretende serlo. Pero logra su cometido si vas al cine buscando luces, acción, un ritmo aceptable y una premisa con toque “tech” que no exige demasiado. Es una película para disfrutar sin complicaciones.

Cómo llegar con ventaja: ver las dos primeras
Para captar muchas de las referencias internas, conexiones temáticas y easter eggs, conviene tener fresco el material previo:

- TRON (1982): la película original sigue siendo el pilar del universo. Fue pionera en combinar imagen generada por computadora y cine “digital”, y estableció la dicotomía mundo real vs mundo de la Red. Sus conceptos de programas-conciencia, el enfrentamiento con lo autoritario digital y la estética neon-retro son esenciales para apreciar qué referencialidad juega TRON: Ares.
- TRON: Legacy (2010): la secuela/reinvención introdujo un mundo digital más cinematográfico, la figura de Sam Flynn, la reaparición de Kevin Flynn y la dualidad entre usuario y programa. Muchos elementos de Ares hacen guiños hacia Legacy (por ejemplo, la figura de Flynn y legados ocultos).

Si tienes oportunidad, ver estas dos antes (o al menos ver resúmenes y los momentos clave) hará que ciertos giros de TRON: Ares resuenen mejor. Pero no es estrictamente obligatorio para disfrutar.
¿Vale la pena verla?

Sí, la recomiendo como película palomera del domingo: entretenida para pasar el rato, con buen diseño, música potente y una premisa que mezcla lo tecnológico con lo humano. No la recomiendo si esperas una joya del cine de ciencia ficción o un nuevo clásico. En su justo lugar, funciona como espectáculo moderado y disfrutable.

Si vas con expectativas bajas o medianas, saldrás satisfecho con una experiencia visual decente y algunas ideas simpáticas sobre IA. Pero no esperes esa película que “cambie el género” o que esté nominando en festivales.
