Mauricio Ochmann encabeza una divertida historia familiar que, aunque es predecible, consigue atraparte y regalarte buenos momentos de humor.
ARTÍCULO LIBRE.- Hay películas que buscan reinventar la comedia y otras que simplemente quieren que pases un buen rato. “Un mal partido” pertenece al segundo grupo y cumple bastante bien con esa misión.
La cinta, que llega a los cines este jueves 8 de octubre, está protagonizada por Mauricio Ochmann, Loreto Peralta y José Antonio Toledano, bajo la dirección de Salvador Espinosa, y combina dos elementos que le dan personalidad a la historia: los celos de un padre y el miedo a envejecer.
Cuando papá descubre que su hija ya creció

Ochmann interpreta a Guillermo, un padre que tiene una relación muy cercana con su hija Mía —Loreto Peralta—, hasta que aparece Martín —José Antonio Toledano—, su nuevo novio.
Para Guillermo, Martín simplemente no es suficientemente bueno para su hija, así que hará todo lo posible para demostrarlo.
El problema es que detrás de esos celos también existe algo más profundo: Guillermo comienza a enfrentarse con la realidad de que su hija ya no es una niña y que el tiempo también está pasando para él.
Y de ahí salen buena parte de las situaciones cómicas de la película.
Predecible, pero entretenida

Sí, el guion es bastante predecible. Desde los primeros minutos podemos imaginar hacia dónde se dirige la historia. Sin embargo, esto no evita que la película consiga atraparte.
“Un mal partido” sabe perfectamente qué quiere ser: una comedia mexicana, familiar, ligera y palomera, de esas que puedes disfrutar sin complicarte demasiado.
Mauricio Ochmann funciona muy bien en el papel del papá celoso y aporta buena parte de los momentos más divertidos, mientras que el resto del reparto complementa adecuadamente la dinámica familiar.
La producción estuvo a cargo de Pampa Films y Néctar, y el rodaje se realizó en Ciudad de México y Amanalco, Estado de México, aprovechando sus paisajes para las escenas del campamento familiar.
Un detalle curioso es que el personaje de Martín estudia “Psicología para perros”, una ocurrencia que encaja perfectamente con el tono absurdo de la película.
Sobre el presupuesto, no existe una cifra oficial públicamente verificable, por lo que preferimos no inventar un dato.
¿La recomendamos?

Sí.
No estamos ante una película que vaya a revolucionar la comedia mexicana, pero tampoco pretende hacerlo. Su objetivo es mucho más sencillo: entretener y hacerte reír, y en buena medida lo consigue.
Es una buena opción para este otoño si buscas una película familiar, divertida y sin demasiadas complicaciones.
⭐ Nuestra calificación: 2.5 de 5 butaquitas
Una comedia mexicana que, aunque juega con una fórmula conocida, logra sacarle partido a dos temas con los que muchos padres pueden identificarse: los celos y ese inevitable miedo a ver que los hijos crecen… mientras uno también se hace viejo.





