Oasis, Don’t Look Back in Anger: una obra maestra sobre el perdón que convierte el regreso de la banda en una historia universal

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El documental que llega este 10 de septiembre a los cines de México no solamente registra el regreso de una de las bandas más importantes del rock británico: retrata el reencuentro de dos hermanos que estuvieron separados durante 15 años y la conmovedora reconciliación de millones de fanáticos con las canciones que marcaron sus vidas

ARTÍCULO LIBRE.- Hay documentales musicales que sirven para recordar una época, otros que funcionan como grandes conciertos filmados y algunos que simplemente existen para alimentar la nostalgia de los fanáticos.

Y después está “Oasis: Don’t Look Back in Anger”.

La nueva película dirigida por Dylan Southern y Will Lovelace, con Steven Knight como guionista y productor, pertenece a una categoría distinta: es un documento sobre una banda de rock, sí, pero sobre todo es una historia de hermandad, orgullo, perdón, segundas oportunidades y reconciliación.

Y precisamente ahí está su mayor virtud.

Porque aunque Oasis sea el protagonista, esta película habla de algo mucho más grande que Oasis.

Habla de todos aquellos que alguna vez se alejaron de alguien que amaban. De quienes dejaron pasar años sin hablarse. De quienes pensaron que una puerta estaba cerrada para siempre. Y también habla de quienes permanecieron esperando.

Esperando una canción, esperando un concierto, esperando un milagro y el milagro finalmente ocurrió.

“Oasis: Don’t Look Back in Anger” llega a las salas de cine de México este 10 de septiembre, con una duración aproximada de dos horas y dos minutos, y documenta la gira Oasis Live ’25, el regreso de Liam y Noel Gallagher después de 15 años de separación.

La película que nadie sabía si algún día existiría

Para entender la dimensión de este documental hay que regresar a 2009.

Oasis estaba en la cima de su leyenda, pero la relación entre Liam y Noel Gallagher había llegado a un punto prácticamente insostenible.

Las diferencias entre ambos se habían convertido en una constante durante años: discusiones, enfrentamientos, declaraciones públicas y una relación fraternal marcada por el amor, pero también por una enorme incapacidad para permanecer juntos durante demasiado tiempo.

El punto final llegó en agosto de 2009, cuando Noel abandonó Oasis después de un enfrentamiento con Liam ocurrido detrás del escenario del festival Rock en Seine, en París.

Noel aseguró entonces que simplemente ya no podía continuar trabajando con su hermano.

Y lo que siguió fueron 15 años de distancia, declaraciones cruzadas y una interminable sucesión de rumores sobre una posible reunión.

Durante ese tiempo, ambos desarrollaron sus respectivas carreras y, cada cierto tiempo, parecía que una reconciliación podía ocurrir.

Pero nunca ocurría.

Hasta 2024.

El anuncio de que Oasis volvería a tocar junto en 2025 tomó al mundo de la música por sorpresa. Después de años en los que ambos habían prácticamente descartado la posibilidad de volver a compartir escenario, Liam y Noel anunciaron su regreso.

Y entonces comenzó otra historia.

Una que parecía imposible.

¿Cómo nació el documental?

La película no fue concebida como un simple registro de la gira.

A comienzos de 2025, los cineastas Will Lovelace y Dylan Southern recibieron la oportunidad de documentar el proceso de reunión de los Gallagher mientras comenzaban los ensayos para la que terminaría convirtiéndose en una de las giras más esperadas de la historia reciente del rock.

La decisión más inteligente de los realizadores fue precisamente no intentar controlar la historia.

Sabían que estaban frente a dos personalidades impredecibles y, sobre todo, que estaban entrando en un territorio extremadamente delicado: Liam y Noel no habían pasado un periodo prolongado juntos durante aproximadamente 15 años.

Por eso las cámaras fueron instaladas de manera prácticamente invisible durante los ensayos.

Los directores incluso se alejaron físicamente del lugar y monitorearon lo que sucedía desde una cabina, evitando que su presencia alterara el comportamiento de los hermanos.

El resultado es extraordinario.

No hay una escena fabricada para provocar lágrimas.

No hay una reconciliación artificial.

No hay un momento de película en el que Liam y Noel se sienten frente a frente para decirse todo lo que nunca se dijeron.

Porque, como explicaron los propios directores, son los Gallagher.

Y los Gallagher no son precisamente conocidos por hablar de sus sentimientos.

La reconciliación sucede de otra manera.

Sucede mientras tocan.

La pelea queda en segundo plano… y eso es precisamente lo interesante

Quien espere un documental dedicado a explicar con lujo de detalle cada uno de los pleitos entre Liam y Noel puede quedar ligeramente sorprendido.

La película no pretende reconstruir los 15 años de guerra entre los hermanos como si fuera un expediente judicial.

Y creo que esa decisión funciona perfectamente.

Porque “Don’t Look Back in Anger” no está interesada en buscar culpables.

Está interesada en mostrar qué ocurre cuando dos personas deciden dejar de mirar hacia atrás con enojo.

El documental reconoce el enorme peso de la historia de Oasis, pero rápidamente entiende que lo importante no es determinar quién tuvo la razón en 2009.

Lo importante es que en 2025 estaban nuevamente juntos.

Y que había millones de personas esperando verlos.

Cuando Oasis vuelve a tocar, ocurre algo más grande que un concierto

Uno de los grandes aciertos de la película es entender que el regreso de Oasis no solamente significaba que Liam y Noel Gallagher habían vuelto a compartir escenario.

Significaba que una generación completa estaba regresando a un lugar emocional de su propia vida.

La gira Oasis Live ’25 recorrió 14 países y cinco continentes, con 41 conciertos y más de dos millones de espectadores.

Pero las cifras, por impresionantes que sean, no explican lo que realmente ocurrió.

Para eso están las imágenes.

Personas llorando.

Fans abrazándose.

Padres y madres compartiendo las canciones con sus hijos.

Jóvenes que descubrieron Oasis muchos años después de su separación.

Y seguidores que habían esperado desde 2009 para volver a escuchar aquellas canciones interpretadas por los hermanos que las hicieron inmortales.

La película comprende que el público también es protagonista.

Y quizá esa sea una de sus mayores revelaciones.

La reconciliación de los Gallagher también fue la reconciliación con sus fans

Aquí es donde el documental adquiere una dimensión mucho más poderosa.

Porque Oasis no solamente se reconcilia consigo mismo.

Oasis se reconcilia con su público.

Durante 15 años los seguidores tuvieron que aprender a vivir con la idea de que probablemente nunca volverían a ver a Liam y Noel juntos.

Pero la música permaneció.

“Wonderwall”.

“Live Forever”.

“Champagne Supernova”.

“Don’t Look Back in Anger”.

“Slide Away”.

“Some Might Say”.

Las canciones sobrevivieron a la banda.

Y cuando finalmente los hermanos regresaron al escenario, esas canciones se transformaron en algo distinto.

Ya no eran únicamente éxitos de los años noventa.

Eran recuerdos.

Eran adolescencias.

Eran amistades.

Eran amores.

Eran pérdidas.

Eran viajes.

Eran momentos familiares.

Eran pedazos de vida.

Y eso es exactamente lo que el documental consigue capturar.

Una película sobre el perdón sin necesidad de hablar demasiado sobre el perdón

Hay una escena particularmente simbólica relacionada con este tema.

Los realizadores visitaron Burnage, el lugar donde crecieron los Gallagher, y terminaron grabando en una iglesia ubicada frente a la antigua escuela primaria de los hermanos.

De manera casi increíble, el sacerdote abordó durante su sermón precisamente la idea del perdón entre hermanos.

No estaba planeado.

No era una escena escrita.

Simplemente ocurrió.

Y esa coincidencia termina funcionando como una especie de columna vertebral espiritual de toda la película.

Porque el documental no necesita que Liam y Noel expliquen constantemente que se han perdonado.

Lo demuestra.

En cada canción.

En cada mirada.

En cada momento compartido.

En cada vez que aparecen juntos sobre el escenario.

La película entiende algo que muchas historias de reconciliación olvidan:

a veces perdonar no significa olvidar lo ocurrido; significa decidir que aquello ya no va a controlar el futuro.

El verdadero protagonista: el público

Si algo convierte a esta película en una experiencia mucho más profunda que un simple documental musical es la manera en que observa a los seguidores.

Los directores filmaron a fanáticos de distintas edades y países y encontraron historias personales que demuestran hasta qué punto las canciones de Oasis forman parte de la vida de millones de personas.

Hay lágrimas, abrazos, recuerdos y hasta momentos de espiritualidad.

Una de las historias más conmovedoras corresponde a una sobreviviente del atentado de Manchester de 2017, quien encuentra un significado especial en la idea de no mirar hacia atrás con ira.

Es ahí donde el título deja de ser simplemente el nombre de una canción.

Se convierte en una filosofía.

Vibrante, alegre y profundamente conmovedora

Visualmente, “Don’t Look Back in Anger” es espectacular.

Los directores no querían realizar una simple grabación de conciertos.

Querían transmitir la sensación de estar ahí.

Por eso utilizaron numerosos cinefotógrafos y cámaras en distintos puntos de la gira, buscando no solamente registrar lo que sucedía sobre el escenario, sino también lo que ocurría entre el público.

El resultado es una película vibrante, llena de energía y con una enorme capacidad para trasladar al espectador al corazón de aquellos conciertos.

Pero lo más importante es que debajo de toda esa espectacularidad existe una emoción auténtica.

La película puede hacerte cantar.

Puede hacerte sonreír.

Puede hacerte recordar.

Y, en algunos momentos, puede incluso hacerte llorar.

Una obra maestra que trasciende a Oasis

Hay una razón por la que considero que “Oasis: Don’t Look Back in Anger” es una verdadera joya.

Y es que no necesitas ser fan de Oasis para disfrutarla.

Por supuesto, si creciste escuchando a la banda, la experiencia será todavía más poderosa.

Pero incluso alguien que conozca solamente “Wonderwall” puede encontrar algo profundamente humano en esta historia.

Porque en el fondo no estamos viendo solamente a dos estrellas de rock reconciliarse.

Estamos viendo a dos hermanos que encontraron una manera de volver a estar juntos.

Y estamos viendo a millones de personas que también encontraron una manera de cerrar una herida que llevaba abierta durante 15 años.

Los Gallagher alguna vez representaron la imposibilidad de permanecer juntos.

Hoy representan exactamente lo contrario.

El milagro que millones de fans esperaron

Uno de los momentos más poderosos de la película ocurre cuando el público y la banda finalmente se encuentran.

Los directores describen ese instante como una especie de alquimia: la tensión de los músicos se encuentra con la energía de miles de personas que habían esperado 16 años para vivir ese momento.

Y ahí está el corazón de la película.

No fue solamente Liam y Noel.

Fueron ellos y todas las personas que alguna vez encontraron refugio en sus canciones.

Por eso el regreso de Oasis terminó siendo algo mucho más grande que una gira.

Fue una celebración colectiva de la nostalgia, pero también de la posibilidad de volver.

De intentar nuevamente.

De perdonar.

De entender que algunas historias todavía pueden tener un capítulo más.

Veredicto: hay que verla

“Oasis: Don’t Look Back in Anger” es una película que merece ser vista en el cine.

No solamente porque Oasis suene espectacular.

No solamente porque las imágenes de los conciertos sean impresionantes.

No solamente porque podamos volver a ver juntos a Liam y Noel Gallagher después de tantos años.

Hay que verla porque debajo del rock, de las guitarras, de los estadios y de los millones de fanáticos existe una historia profundamente humana.

Una historia sobre dos hermanos.

Una historia sobre el tiempo.

Una historia sobre el orgullo.

Una historia sobre el perdón.

Y, sobre todo, una historia sobre la reconciliación.

Oasis regresó al escenario, pero también regresó a la vida de millones de personas.

Y quizá esa sea la verdadera razón por la que este documental resulta tan conmovedor.

Porque mientras Liam y Noel cantan juntos nuevamente, el público también parece recuperar una parte de sí mismo.

Después de 15 años, Oasis volvió.

Y esta vez no se trata solamente de mirar hacia atrás.

Se trata de hacerlo sin ira.

Calificación Artículo Libre: ★★★★★ 5/5

Imperdible. Seas o no fan de Oasis, esta es una de esas películas que terminan hablando de ti mucho más de lo que esperabas.

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