La emisión de la “ficha roja” traslada el escándalo político de Sinaloa al plano global, tras las órdenes de aprehensión vigentes en Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico.
ARTÍCULO LIBRE. — El panorama legal del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, ha dado un vuelco definitivo hacia el ámbito internacional. La emisión de una ficha roja por parte de la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol) formaliza su estatus como un objetivo de búsqueda global. La medida, derivada de los procesos judiciales abiertos en su contra en Estados Unidos, restringe severamente su movilidad fuera del territorio nacional y añade una presión inédita sobre la administración federal mexicana.
Cooperación judicial transfronteriza y el cerco de Washington

El origen de la notificación roja radica en los expedientes integrados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, específicamente a través de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York. A finales de abril de este año, las autoridades estadounidenses fincaron cargos contra el mandatario sinaloense por conspiración para la importación de narcóticos y posesión de armas de fuego de uso exclusivo.
Al existir mandamientos de captura vigentes en las cortes de ese país, los protocolos de la Interpol se activaron de forma automática a petición del gobierno norteamericano. Esta alerta no constituye una orden de aprehensión internacional per se, sino un aviso a las fuerzas policiales de los 196 países miembros para localizar y detener provisionalmente a una persona con fines de extradición.
La postura del Ejecutivo Federal: sin vigilancia especial, pero bajo resguardo
Durante su habitual conferencia matutina en Palacio Nacional, la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, confirmó el estatus de las alertas internacionales. La mandataria aclaró que, si bien la Fiscalía General de la República (FGR) mantiene sus propias líneas de investigación abiertas en el ámbito local, no existe un mandato legal que obligue al gobierno federal a implementar un operativo de vigilancia o monitoreo permanente sobre el político sinaloense.

No obstante, se dio a conocer que Rocha Moya permanece en su domicilio particular en el estado de Sinaloa bajo el resguardo de la Guardia Nacional y la Policía Estatal. De acuerdo con las aclaraciones del gabinete de seguridad, esta custodia responde exclusivamente a una evaluación técnica de riesgo solicitada por el propio implicado, y no a una medida cautelar de prisión preventiva o arraigo domiciliario.
Un tablero político con bajas en Sinaloa
La tormenta judicial que rodea a Rocha Moya no es un hecho aislado; abarca a otros nueve funcionarios y excolaboradores de su administración señalados por presuntamente brindar protección institucional y filtrar información operativa a facciones del crimen organizado, en específico a la célula de “Los Chapitos”.
El caso ya registra los primeros movimientos clave en el tablero de la justicia binacional. Mientras que figuras como el senador morenista Enrique Inzunza también se encuentran dentro del listado de alertas de la Interpol, exfuncionarios de alto nivel como Gerardo Mérida Sánchez (exsecretario de Seguridad Pública estatal) y Enrique Díaz Vega (exsecretario de Administración y Finanzas) optaron por entregarse voluntariamente a las autoridades de Estados Unidos en días recientes.
Trascendencia Jurídica: De enfrentar un juicio formal bajo la legislación penal estadounidense y ser hallado culpable de los cargos de narcotráfico transnacional, Rubén Rocha Moya podría enfrentar penas que van desde un mínimo obligatorio de 40 años de prisión hasta la cadena perpetua.
Implicaciones de la alerta en suelo nacional
Mientras Rubén Rocha Moya permanezca dentro de las fronteras de México, la ficha roja de la Interpol no puede ejecutarse de manera directa para su detención, ya que las autoridades locales se rigen bajo el marco constitucional mexicano y los requerimientos de la FGR. Sin embargo, el mecanismo internacional asegura que, en el instante en que el exgobernador pise una terminal aérea internacional o intente cruzar a cualquier otro país, las policías extranjeras procederán a su captura inmediata con fines de entrega a la corte neoyorquina, sellando así un cerco internacional alrededor del político sinaloense.







