ARTÍCULO LIBRE.- La nueva película dirigida por Maggie Gyllenhaal llega a los cines este 5 de marzo con una propuesta tan ambiciosa como caótica: una reinterpretación moderna del mito de Frankenstein que combina géneros y estilos hasta convertirse en un auténtico “monstruo” cinematográfico.

La cartelera de este jueves 5 de marzo recibe “La novia” (título original The Bride!), una reinterpretación del clásico mito de Frankenstein dirigida por la cineasta Maggie Gyllenhaal y protagonizada por Jessie Buckley y Christian Bale. La película se inspira libremente en La novia de Frankenstein de 1935, pero apuesta por una lectura contemporánea que mezcla terror, romance, cine negro, comedia y crítica social.

Ambientada en el Chicago de los años treinta, la historia sigue a un solitario monstruo que busca crear una compañera. Para lograrlo, recurre a una científica que revive a una joven asesinada y da origen a la enigmática “novia”, desencadenando una serie de eventos violentos, pasionales y profundamente impredecibles.
Sin embargo, más que una simple película de monstruos, “La novia” es una especie de Frankenstein cinematográfico: un cuerpo hecho de piezas muy distintas. Terror gótico, romance oscuro, cine de gánsteres, humor negro e incluso elementos de comentario social conviven en una misma narrativa. Algunos críticos han señalado justamente esa mezcla como su rasgo más distintivo —y también su mayor debilidad—, describiendo la película como una obra llena de ideas que no siempre encajan perfectamente entre sí.

Esa combinación de estilos convierte a la cinta en una experiencia peculiar dentro del cine comercial actual. Por momentos puede sentirse excesiva o desordenada, pero también es ahí donde reside su encanto: en la audacia de intentar algo distinto con un mito clásico del terror.
Más allá de su estructura irregular, la película destaca por su estética expresionista, su tono provocador y la química entre sus protagonistas, especialmente Jessie Buckley y Christian Bale, quienes construyen una relación tan extraña como magnética en pantalla.

Al final, “La novia” es exactamente lo que sugiere su inspiración: un experimento. Puede no ser un organismo perfecto, pero como buen Frankenstein, está formado por partes fascinantes que, juntas, crean una propuesta única dentro del cine de género contemporáneo.
