Con goles de Julián Quiñones y un emotivo testarazo de Raúl Jiménez, el Tri espantó los fantasmas del pasado (incluido aquel amargo 1-1 ante los mismos Bafana Bafana en Sudáfrica 2010) y se colocó provisionalmente como líder del Grupo A.
ARTÍCULO LIBRE.- Se levantó el telón de la Copa Mundial de la FIFA 2026 y el Estadio Azteca —rebautizado formalmente para la justa como Estadio Ciudad de México— volvió a vestirse de gala para hacer lo que ningún otro templo del fútbol ha logrado: inaugurar su tercer Mundial. En medio de una atmósfera eléctrica y la algarabía de más de 80,000 almas, la Selección Mexicana de Javier Aguirre firmó una página inédita en sus libros de historia al derrotar 2-0 a Sudáfrica, consiguiendo su primera victoria en un partido inaugural en los Mundiales.
Con goles de Julián Quiñones y un emotivo testarazo de Raúl Jiménez, el Tri espantó los fantasmas del pasado (incluido aquel amargo 1-1 ante los mismos Bafana Bafana en Sudáfrica 2010) y se colocó provisionalmente como líder del Grupo A.
El despertar del Coloso
El partido arrancó con las revoluciones a mil por hora. México, empujado por un rugido ensordecedor que bajaba de las tribunas, no especuló. Apenas al minuto 4, Raúl Jiménez avisó con una volea de zurda que el arquero Ronwen Williams alcanzó a desviar con apuros. Fue el preludio de la fiesta.
Al minuto 8, la presión alta de los dirigidos por el “Vasco” Aguirre rindió frutos. Tras un flagrante error en la salida de la zaga sudafricana, el balón quedó a merced de Julián Quiñones. El atacante naturalizado no perdonó y fusiló con un disparo potente para firmar el 1-0, apuntándose el honor de marcar el primer gol de este Mundial.

El dato histórico: Julián Quiñones se convirtió en el primer jugador naturalizado en anotar el gol inaugural de un Mundial para México.
Tras el gol, el Tri controló los hilos del primer tiempo con un Álvaro Fidalgo metrónomo y un Brian Gutiérrez punzante, aunque el ritmo bajó antes del descanso, permitiendo que Sudáfrica respirara, pero sin generar verdadero peligro en el arco defendido por Raúl “Tala” Rangel.
Para el complemento, la tensión subió de tono. Al minuto 49, el mediocampista sudafricano Yaya Sithole vio la tarjeta roja directa tras una dura entrada, dejando a los visitantes con diez hombres. Aguirre movió sus piezas con inteligencia: mandó a la cancha a Luis Chávez y al juvenil Gilberto Mora —haciendo historia como el jugador más joven del torneo—.
La recompensa llegó al minuto 66. En un cobro de falta magistral, Raúl Jiménez conectó un espectacular remate de cabeza que dejó sin opciones a Williams. Un auténtico golazo para el 2-0 que desató la locura en Santa Úrsula y que cargó con un tinte sumamente emotivo, dedicado hasta el cielo por el ariete del Fulham a su padre recientemente fallecido.
El cierre del encuentro fue accidentado y ríspido. Sudáfrica se desquició y perdió a Themba Zwane por otra expulsión al 83′ tras revisión en el VAR. Ya en el tiempo de compensación (90+2′), César “El Cachorro” Montes cometió una falta imprudente siendo el último hombre y también vio la tarjeta roja. A pesar del trago amargo de perder a su central para el próximo juego, el silbatazo final selló el histórico triunfo mexicano.
Análisis Táctico: El ajedrez del “Vasco”
El triunfo de México no fue obra de la casualidad, sino de un plan de juego sumamente ordenado que anuló las virtudes del rival.
1. Presión alta e incomodidad en la salida
Javier Aguirre sabía que la Sudáfrica de Hugo Broos arriesga el balón desde su propio arco. El Tri plantó un bloque alto con Jiménez, Quiñones y Alvarado tapando las líneas de pase de los tres centrales africanos. El primer gol nace justamente de provocar ese error.
2. El dinamismo del medio campo
La inclusión de Álvaro Fidalgo y Brian Gutiérrez le dio al Tri una fluidez de juego asociativo que no se veía hace mucho tiempo. Movieron el balón con criterio (México dominó el 57% de la posesión en la primera mitad) y supieron replegarse cuando Sudáfrica intentó contragolpear con transiciones rápidas comandadas por Lyle Foster.
3. Gestión de la ventaja y frescura con los cambios
Cuando el partido corría el riesgo de caer en bache físico, Aguirre refrescó la medular. La entrada de Luis Chávez aportó la pausa y el toque quirúrgico que derivó en la jugada del segundo gol, mientras que el ingreso de Edson Álvarez congeló cualquier intento de rebelión africana.
Lo que viene
Con los primeros tres puntos en la bolsa, el panorama luce alentador, pero el cuerpo técnico tendrá que trabajar a marchas forzadas para reajustar la línea defensiva ante la baja de César Montes.
México se jugará la oportunidad de amarrar su clasificación a la siguiente ronda el próximo jueves 18 de junio, cuando se mida a la siempre disciplinada selección de Corea del Sur. Por su parte, Sudáfrica buscará mantenerse con vida enfrentando a Chequia. La mesa está puesta y el Tri ya demostró que, en su casa y con su gente, está listo para hacer historia.







